Materiales sobre Vanguardia 3ºAE3

Publicado: noviembre 9, 2012 en Uncategorized

El Surrealismo

 


 

El Surrealismo fue el movimiento literario y artístico más importante de entreguerras, pero sus intenciones no se limitaron al arte. Su finalidad era transformar la vida a través de la liberación de la mente del hombre de todas las restricciones tradicionales que la esclavizan. La religión, la moralidad, la familia y la patria se convierten así en instituciones a revisar. El movimiento surrealista se inició de manera oficial en París en 1924 con la publicación del Primer Manifiesto, escrito por André Breton. Sin embargo, durante los tres años anteriores se puede considerar que estaba gestándose, pues el foco dadaísta parisino lo configuraron los mismos miembros que, más tarde, se adscribirían a los surrealistas.

El Surrealismo adoptó formas muy diversas; en un primer momento fue la causa un proyecto esencialmente literario, sin embargo en la segunda mitad de los años veinte se fue adaptando rápidamente a las artes visuales (la pintura, la escultura, la fotografía, el cine).

Según la definición otorgada por André Breton el Surrealismo es un “automatismo psíquico puro por el cual se propone expresar, sea verbalmente, sea por escrito, sea de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento”. Se trata pues de un verdadero “dictado del pensamiento”, compuesto “en ausencia de todo control efectuado por la razón, fuera de cualquier preocupación estética y moral”.

La inspiración básica de Breton procedía de las teorías de Sigmund Freud. El descubrimiento freudiano de los procesos inconscientes que comandan la vida anímica inicia a fines del siglo XIX un nuevo paradigma que rompe con la cosmovisión en boga en esta época del hombre como dueño de la razón. Para Freud existen en nuestra experiencia cotidiana ciertos actos aparentemente inintencionados cuyo origen resulta desconocido para la conciencia. De esto se desprende que los contenidos de conciencia o las conductas observadas resultan insuficientes a la hora de aclarar el comportamiento humano en toda su extensión. No es por azar que la idea de un sujeto que no es amo, al menos totalmente, de sus acciones y pensamientos fue resistida por muchos sectores en una época en la cual el valor de la razón era preponderante. Tanto las ideas freudianas sobre lo inconsciente como depositario del conocimiento más profundo del ser humano, como la posibilidad de acceder a él a través de técnicas como la asociación libre o la interpretación de los sueños, constituirán la base teórica del movimiento surrealista.

Las obras más importantes de Freud como “La interpretación de los sueños” y “Psicopatología de la vida cotidiana” comienzan a publicarse en Francia recién a partir de los años 20, sin embargo Breton ya había tenido ocasión de experimentar ambas técnicas derivadas de las investigaciones freudianas cuando trabajaba de auxiliar en un hospital, durante la Primera Guerra Mundial. Breton visitó a Sigmund Freud en 1921 quien, al parecer no se mostró impresionado por la obra de los artistas surrealistas, con excepción de la pintura de Salvador Dalí, que lo visitó en Londres durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde cualquier punto de vista, el Surrealismo siempre intentó ser una revolución, que apelando al poder de lo inconsciente, se valió de la irracionalidad, de la vida onírica e incluso de la locura para entrever qué pueden deparar los territorios inexplorados del espíritu humano. De hecho, la palabra “surrealista”, tomada de la obra de Guillaume Apollinaire “Las tetas de Tiresias” – subtitulada como un drama surrealista en 1917-, significa por encima del realismo.

 

Las técnicas surrealistas

El cadáver exquisito

Si bien tomó elementos del Cubismo y el Dadaísmo, el movimiento surrealista buscó la innovación recurriendo a nuevos materiales y, muy especialmente, a técnicas nunca antes empleadas. La técnica más conocida y practicada dentro del grupo fue la del cadáver exquisito que, de manera análoga al automatismo, intentaba reducir al mínimo la intervención posible de la voluntad consciente del autor. El cadáver exquisito (cadavre exquis, en francés) fue una técnica usada por los surrealistas en 1925 y consistía en una creación colectiva que se va continuando sin que los autores conozcan la obra del autor anterior. Los surrealistas escribían o dibujaban en un papel, lo doblaban – de manera que quedase oculto lo escrito – para que el siguiente autor continuara la obra. Al desplegar la hoja se obtenía un montaje de imágenes inconexas que formaban una nueva imagen.

 

 

La idea procedía del poeta Isidore Ducasse, autodenominado Conde de Lautréamont quien en sus “Cantos de Maldoror” (siglo XIX) había definido la belleza como el encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas. Venerados por los surrealistas, sus Cantos de Maldoror convierten a Ducasse en una figura de culto de la vanguardia parisina que considera su obra como una fuerza liberadora de la imaginación. Con su escepticismo radical, Lautréamont se rebela contra el Dios del Antiguo Testamento y se destaca por su extraordinaria inventiva y por la originalidad de su estilo, así como por su horror ante la falta de humanidad del hombre para sus semejantes.

André Masson reanudó el automatismo de la escritura e intentó reflejarlo en sus dibujos, luego en sus telas a la arena y al pegamento (Batalla de los peces, 1926, Museo Nacional de Arte moderno, París). Estas experiencias fueron practicadas también por Max Ernst en sus encolados y en sus frottages (reunidas en la recopilación Historias naturales, publicado en 1926), y también por Miró en sus telas de los años veinte (La siesta, 1925, Museo Nacional de Arte Moderno).

Historia de los cadáveres exquisitos

El “cadavre exquis” era un antiguo juego de salón que adoptaron los surrealistas. Era un juego colectivo en el que alguien anotaba una frase en un papel, ocultando después casi toda la frase para que el siguiente participante continúe la historia.

Al parecer el nombre nació del primer cadáver jugado por los surrealistas, que empezaba: “Le cadavre exquis boira le vin nouveau…” (El cadáver exquisito beberá vino joven…”).

A los surrealistas y dadaístas les gustaban los experimentos con el inconsciente, como los de la escritura automática, así que consideraron, en palabras de Nicolás Calas, que en el juego del cadáver exquisito se revelaba “la realidad inconsciente de la personalidad colectiva”.

Max Ernst denominó al cadáver exquisito “contagio mental”. En cualquier caso, se cumplía así el mandato surrealista que decía: “la poesía debe ser hecha por todos y no por uno”, que es ahora, con ciertas variantes una de las ideas dominantes del mundo cibernético, interactivo y web.

  • El cadáver exquisito es una creación grupal –entendiendo como grupo a dos o más personas-.
  • El cadáver exquisito debe realizarse como acto lúdico, sin presiones de estilo ni de coherencia de significado. Es más: su voluntad puede ser paradójica, es decir, excluir los significados.
  • En el cadáver exquisito, lo accidental, lo aleatorio y lo intuitivo desempeñan un papel importante.
  • El cadáver exquisito debe mantener, en lo posible, carácter de experimento de principio a fin.
  • En el cadáver exquisito debe suprimirse en lo posible el ego (nombre verdadero) de sus autores, entendiéndose la obra como creación de grupo.
  • El cadáver exquisito se sustenta en el ensamblaje azaroso de elementos.
  • El cadáver exquisito puede jugarse durante tiempo indefinido, pero de forma más o menos continua. Los participantes deciden en común cuál es el destino final de la obra y la conveniencia de su término.
  • El cadáver exquisito expresa el espíritu de un momento de forma artística.
  • El cadáver exquisito es un híbrido.
  • Originalmente, la intención del cadáver exquisito era provocativa, como la mayor parte de las anti creaciones surrealistas. Tristan Tzara ‘mejoró’ la propuesta inicial del juego haciendo de él un híbrido con sus panfletos de cortar y pegar (periódicos, tijeras, azar y cola de pegar). En su opinión, en el momento en que el cadáver exquisito dejase de ser divertido para convertirse en literatura convencional, había que abandonar su práctica. ‘Uno cree poder explicar racionalmente, mediante el pensamiento, lo que escribe. Pero es muy relativo. (..) La dialéctica es una máquina divertida que nos conduce de una manera banal a las opiniones que hubiéramos tenido de todas maneras. (..) Estoy contra los sistemas; el más aceptable de los sistemas es no tener por principio ninguno’.
  • El cadáver exquisito debería construirse desde un sentido de pasión y brevedad.
  • El cadáver exquisito debería verse libre de preocupaciones estéticas, formales y morales (escribirse, dibujarse, pintarse expresando lo que primero nos pase por la cabeza) ‘Escribid rápidamente, sin tema preconcebido, lo bastante rápido para no sentir la tentación de releeros…la frase vendrá por sí sola, sólo pide que se la deje exteriorizarse’ (Breton)
  • Breton afirmaba que en esta clase de escritura, la espera y la disponibilidad son cruciales: uno ha de prestar atención, ser paciente hasta entrar ‘en trance’ con objetos, símbolos y climas que precipiten la creación. Todo lo realmente digno de ser expresado es generalmente fortuito, hallazgo.
  • Un cadáver exquisito es una máquina de hallazgos compartidos, una llave para abrir los imaginarios.

 

 

http://www.psikeba.com.ar/

 

 

Escritura automática

La escritura automática es el proceso o resultado de la escritura que no proviene de los pensamientos conscientes de quien escribe. Es una forma de hacer que aflore el subconsciente. Consiste en situar el lápiz sobre el papel y empezar a escribir, dejando fluir los pensamientos sin ninguna coerción moral, social ni de ningún tipo. En ocasiones se realiza en estado de trance, aunque no es necesario que sea así.

Su propósito es vencer la censura que se ejerce sobre el inconsciente, merced a unos actos creativos no programados y sin sentido inmediato para la consciencia, que escapan a la voluntad del autor. Entonces compone directamente el inconsciente, liberado de la censura.

Desde el punto de vista literario, se trata de un método defendido y usado principalmente por André Breton y los surrealistas, en la primera mitad del siglo XX, considerando que de esa forma el yo del poeta se manifiesta libre de cualquier represión y dejando crecer el poder creador del hombre fuera de cualquier influjo castrante.

 

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